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Cómo hacer una deliciosa salsa al pesto

Aunque solemos estar más acostumbrados a salsas como la boloñesa o carbonara cuando comemos algunas clases de pasta, lo cierto es que la gastronomía italiana cuenta con infinidad de salsas que potencian cualquier plato de pasta y proporcionare un sabor inigualable como por ejemplo la famosa salsa pesto.

Se trata de una de las salsas tradicionales más famosas de Italia y una de sus ventajas es que no solamente nos sirve para acompañar a diferentes clases de platos de pasta sino que también sirve para carnes, pescados y verduras, convirtiéndose en uno de los aliños más famosos del país transalpino.

Cómo hacer una deliciosa salsa al pesto

La salsa pesto que vamos a enseñaros a hacer es la más conocida, aunque no hay que dejar de tener en cuenta que hay diferentes variedades como el pesto de Trapani, que lleva almendras y tomates o el conocido pesto rojo siciliano, que se hace con pimientos y tomates secos.

Para preparar 250 mililitros de esta deliciosa salsa necesitaremos estos ingredientes:

Modo de elaboración de la salsa pesto

Como es una salsa tradicional vamos a hacerla de la forma que se ha hecho siempre en Italia y por ello comenzaremos echando un poco de sal marina en un mortero grande junto a los piñones, el ajo y las hojas de albahaca cortadas a pellizcos para que suelten su jugo, algo que no pasa si lo hacemos con el cuchillo.

Lo machacamos todo durante un buen raro y echamos un chorro de aceite de oliva y lo removeremos bien. Posteriormente incorporaremos el queso parmesano rallado y volveremos a machacar bien toda mezcla.

Probamos de sal y servimos. Podemos machacarla todo lo que podamos, aunque hay personas que prefieren que en la salsa pesto se noten más las texturas.

Si no tienes mortero para elabora esta salsa también puedes hacerla con la batidora o una picadora eléctrica. En este caso debemos trabajar todos los ingredientes a baja velocidad para que la salsa no se caliente demasiado y pierda calidad.

Si al mezclar todos los ingredientes al hacerlo de esta forma vemos que la salsa pesto nos ha quedado demasiado intensa de sabor o muy densa, lo que podemos hacer es ir agregando cucharadas de agua hasta rebajar el sabor y tener una textura que se adapte a lo que buscamos.

Para aportar un plus más de sabor, podemos incorporar unos 50 gramos de pecorino o un buen queso curado de oveja, lo que hará que la salsa sea más intensa aún.

Para finalizar, queremos recordaros que cuando hayáis hecho la salsa se puede guardar a temperatura ambiente en un recipiente y congelarla, aunque un buen truco es echar un poco en las bandejas de hacer los hielos.

De esta forma tendremos una pequeña ración de salsa dispuesta a ser usada en cualquier momento, así solo descongelaremos la que realmente nos vayamos a comer.