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Osso Bucco al horno con salsa de tomate

La versión más conocida del Osso Bucco procede de Milán, donde se sirve generalmente con un risotto de azafrán, también hecho con médula. Pero en esta ocasión vamos a hacer una receta más sencilla, acompañado de una simple salsa de tomate casera.

También se podría hacer en salsa de almendras, así que siéntete libre de probar la que más te gusta.

Osso Bucco al horno con salsa de tomate

Ingredientes:

Para la salsa de tomate:

Cómo hacer la receta

Precalentamos el horno con el turbo a 175ºC.

Salpimentamos las 4 rodajas de morcillo con sal y pimienta negra y las enharinamos por los dos lados. Preparamos una sartén con el aceite de oliva y freímos el osso bucco a fuego fuerte hasta que se dore por toda la superficie.

No hace falta que la carne se haga completamente por dentro, simplemente la vamos a sellar para que los jugos no se salgan y quede más jugosa.

Reservamos la carne en una fuente para horno, y en el mismo aceite que hemos utilizado para el osso bucco, freímos la cebolla, el puerro y la zanahoria hasta que estén pochados, unos 15 minutos.

Una vez que estén dorados, vertemos primero el brandy y después el vino blanco. Dejamos que hierva para que se queme el alcohol, y al cabo de 2 minutos, le añadimos las 2 cucharadas de harina.

Lo removemos bien y vertemos 1 vaso de agua. Esta salsa la vertemos encima de la carne y lo introducimos en el horno caliente durante 110 minutos.

De vez en cuando, le echamos un ojo y comprobamos que tiene jugo. Sino, le agregamos más agua o vino por encima.

Mientras se hace el osso bucco, preparamos la salsa de tomate. Para ello, escaldamos los tomates en agua hirviendo durante 2 minutos, los refrescamos y les quitamos la piel y las semillas. Trituramos el tomate con una batidora.

En una cazuela, ponemos el aceite y los ajos picados y los sofreímos hasta que estén dorados. Agregamos el tomate triturado, la hoja de laurel, un poco de sal y una cucharadita de azúcar.

Dejamos que se cueza todo a fuego lento durante 30 minutos, o hasta que se reduzca el líquido y quede una salsa espesa. Por último, comprobamos si está bien de sal u otras especias. Servimos el osso bucco acompañado de la salsa.