Lo mejor de la cocina italiana

Pierna de cordero asada con erizos de patata

El cordero es una carne popular, pero con un sabor fuerte que resulta un magnífico plato para una celebración especial. A la hora de comprar las piernas de cordero, siempre hay que elegir uno cordero fresco, y orgánico si puedes. Lo ideal es comprárselo a un ganadero cercano de confianza.

La carne tiene que ser de color rosado con la grasa de color blanco, y lo debes guardar envuelto en la nevera si no lo vas a prepara en el mismo día de la compra.

Pierna de cordero asada con erizos de patata

Ingredientes:

Para los erizos de patata:

Procedimiento:

Precalentamos el horno a 175ºC con la función turbo.

Cortamos los dientes de ajo por la mitad y los frotamos contra las piernas de cordero, bien por todas las partes. Las salpimentamos y unamos con la manteca de cerdo.

En una bandeja para horno, vertemos el vino y el agua, y colocamos encima una rejilla, en la que colocaremos las piernas de cordero.

Introducimos las piernas en el horno caliente durante 1 hora, o hasta que la piel esté crujiente y dorada. Lo ideal es utilizar un horno de leña, pero la mayoría de nosotros no disponemos de uno, y tendremos que utilizar uno normal.

Mientras tanto, preparamos los erizos de patata. Para ello, pelamos las patatas y las rallamos con un rallador. Las cubrimos con agua fría durante 1 hora, las escurrimos y las esparcimos en un paño de tela para que se sequen lo máximo posible.

En un bol, añadimos las patatas, la cebolla rallada los huevos batidos, la harina, un poco de sal y pimienta negra. También podemos añadirle cualquier otra hierba aromática de nuestra elección.

Si la mezcla está demasiado espesa, lo podemos aligerar con un poco de agua del remojo de las patatas o leche.

Calentamos abundante aceite en una sartén a fuego fuerte, y cuando esté bien caliente, añadimos cucharadas de la mezcla anterior para que se fría por una parte, y cuando esté dorado le damos la vuelta para que se haga por el otro lado.

Los erizos deben tener espacio para que no se peguen unos a otros. También hay que tener cuidado al manejarlos, pues se pueden romper fácilmente. Y cuando estén dorados, los sacamos a un plato con papel absorbente para que no queden muy aceitosos.

Sacamos las piernas de cordero del horno cuando veamos que estén doradas, y las servimos con su propio jugo y acompañadas de los erizos de patata.

Sin duda, es un plato completo y delicioso que dejará a todos satisfechos.